Cadera
Artrosis, desgaste, bursitis, tendinitis, fracturas y reemplazo articular.
Ver caderaLa rodilla es la articulación en la que el Dr. Luis Novelo concentra su práctica. Aquí se explican los padecimientos que atiende con más frecuencia —menisco, ligamento cruzado, cartílago, desgaste, artroscopia y prótesis— y qué se valora en cada uno.
Cada bloque explica en qué consiste el problema, qué síntomas suele producir y qué se valora antes de decidir un tratamiento.
Los meniscos son dos estructuras de fibrocartílago que distribuyen las cargas dentro de la rodilla y ayudan a estabilizarla. Una lesión meniscal puede aparecer de forma repentina —tras un giro con el pie apoyado, un mal apoyo o un gesto deportivo— o de manera progresiva, por cambios degenerativos relacionados con la edad y el uso de la articulación.
Los síntomas más habituales son dolor localizado en la interlínea de la rodilla, inflamación que aparece horas después del esfuerzo, chasquidos y la sensación de que algo se atora. En algunos casos la rodilla se bloquea y no completa la extensión.
El tratamiento depende del tipo de rotura, de su localización y de la irrigación de la zona. Algunas lesiones responden a manejo conservador; otras se benefician de un procedimiento artroscópico cuando está indicado.
El ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las principales estructuras que impiden que la tibia se desplace hacia adelante y controla los movimientos de rotación de la rodilla. Su lesión es frecuente en deportes con cambios de dirección, desaceleraciones bruscas, saltos y contacto.
Una lesión de ligamento cruzado puede causar dolor, inflamación rápida y sensación de que la rodilla «falla» o se va de lado, sobre todo al girar o bajar escaleras. Esa inestabilidad es el dato que más orienta la conducta a seguir.
La necesidad de una reconstrucción depende de esa combinación de factores. No todos los casos requieren cirugía, y la decisión se toma junto con el paciente.
El cartílago articular recubre las superficies de la rodilla y permite que se deslicen sin fricción. Puede dañarse por un traumatismo directo, por sobrecarga repetida o como parte de un proceso de desgaste, y en ocasiones se acompaña de otras lesiones dentro de la articulación.
Cuando el cartílago está dañado pueden aparecer dolor con el apoyo, inflamación intermitente, sensación de roce y pérdida de movimiento. Los síntomas no siempre guardan relación directa con el tamaño de la lesión.
El desgaste de rodilla, también llamado artrosis o gonartrosis, es la pérdida progresiva del cartílago articular. Es una de las causas más frecuentes de dolor de rodilla a partir de cierta edad, aunque también puede aparecer antes en rodillas con lesiones previas o sobrecarga sostenida.
Puede provocar dolor al caminar o al levantarse de una silla, rigidez al iniciar el movimiento, inflamación y limitación funcional progresiva. El tratamiento depende del grado de desgaste, de los síntomas y de las necesidades del paciente.
La artroscopia es una técnica mínimamente invasiva que permite observar el interior de la articulación mediante una cámara introducida por pequeñas incisiones, y tratar en el mismo acto determinadas estructuras.
Se utiliza en casos seleccionados, cuando la valoración clínica y los estudios indican un problema que puede resolverse por esta vía. Al no requerir una apertura amplia de la articulación, suele asociarse a menor agresión de los tejidos que las técnicas abiertas.
El reemplazo articular, o prótesis de rodilla, sustituye las superficies articulares dañadas por componentes protésicos. Se considera cuando existe desgaste avanzado, dolor persistente y limitación funcional importante, y cuando otras opciones han dejado de ofrecer suficiente beneficio.
La decisión no depende únicamente de la radiografía: se valora cuánto limita el dolor la vida diaria, qué tratamientos se han probado y cuáles son las expectativas del paciente. El objetivo es reducir el dolor y recuperar función para las actividades cotidianas.
Las infiltraciones consisten en la aplicación de un medicamento directamente en la articulación o en los tejidos que la rodean. Pueden formar parte del manejo de determinados problemas articulares, especialmente cuando el objetivo es controlar el dolor y la inflamación dentro de un plan más amplio.
El tipo de sustancia, el número de aplicaciones y la indicación dependen del diagnóstico y de la respuesta de cada paciente. No sustituyen la valoración de la causa del dolor.
Los cambios de dirección, los saltos, el contacto y la sobrecarga por volumen de entrenamiento pueden afectar menisco, ligamentos, cartílago y tendones. En deportistas, el objetivo de la valoración es identificar la estructura lesionada y planear un regreso seguro a la actividad.
Entrenar con dolor, inflamación o sensación de inestabilidad puede favorecer daño adicional. Ante una lesión con derrame inmediato, bloqueo o fallo de la rodilla, conviene valorar antes de retomar el entrenamiento.
Conviene valorar una rodilla cuando el dolor persiste, aparece inflamación repetida, existe inestabilidad, bloqueo, limitación al caminar o molestias posteriores a una lesión.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica presencial. El diagnóstico y el tratamiento se definen caso por caso.
Dolor localizado en la interlínea articular, inflamación, chasquidos, sensación de que algo se atora y, en algunos casos, bloqueo de la rodilla.
No. Depende del grado de lesión, de la estabilidad de la rodilla, de la actividad física y de los objetivos funcionales de cada paciente.
Es un procedimiento mínimamente invasivo en el que, a través de pequeñas incisiones, se introduce una cámara para observar la articulación y tratar determinadas estructuras internas.
Generalmente cuando existe desgaste avanzado con dolor y limitación importante y otras opciones dejan de ofrecer suficiente mejoría.
Es la pérdida progresiva del cartílago articular, conocida también como artrosis o gonartrosis.
Según el caso pueden utilizarse radiografías, resonancia magnética u otros estudios. La necesidad se define después de la historia clínica y la exploración.
Depende del procedimiento, de la lesión tratada y de cada paciente. El tiempo estimado y el plan de rehabilitación se explican en la valoración.
Depende del diagnóstico. Continuar la actividad con dolor, inflamación o inestabilidad puede favorecer daño adicional, por lo que conviene valorar antes de retomar el entrenamiento.
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Ver caderaManguito rotador, luxaciones, subluxaciones, bursitis y artroscopia.
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Conocer al doctorSi tienes dolor, una lesión deportiva o desgaste articular, solicita una cita y explica brevemente el motivo.